Más allá de saber de técnica, el carácter define los resultados. En OCTOPUS lo veo cada día. Desde 2014, he trabajado con marcas grandes y pymes. He visto equipos crecer sus ingresos de 2 a 10 veces. La diferencia no siempre fue un truco nuevo. Fue la forma de pensar, actuar y decidir. Por eso reuní las 10 cualidades que más peso tienen en SEO. Van con ejemplos y acciones claras. Mi meta es darte guía que puedas usar hoy. No teoría vacía, sino hábitos que cambian cuentas. Si lideras SEO, te ayudarán a formar equipo. Si ejecutas, te darán rumbo y foco.
Cada una se conecta con negocio real. Porque SEO no existe en vacío. Vive entre producto, ventas, data y marca. Estas cualidades te ayudan a unir esos puntos. Y a tomar mejores decisiones con menos ruido. Así evitas perder meses en tareas sin impacto. Y haces que Google y la gente te elijan más. Vamos por partes, con calma y con método.
La curiosidad
El SEO curioso no espera a que alguien le diga qué probar. Ve algo raro en las SERP y pregunta por qué. Compara, anota, hace pequeñas pruebas y aprende. La curiosidad te mantiene atento a cambios de algoritmo. Te empuja a leer, guardar ejemplos y volver a ellos. También te lleva a entender al usuario con más detalle. Buscas patrones en consultas y en páginas que ya ganan. Con curiosidad, mejoras un poco cada semana. No necesitas permisos para explorar. Solo respeto por el dato y por el tiempo.
Para ponerla en práctica, me sirve mucho:
- Crear un diario de hipótesis, pruebas y hallazgos.
- Repetir búsquedas clave cada mes y guardar capturas.
- Probar cambios en entornos seguros antes de escalar.
- Leer patentes y changelogs, pero comprobar en mi sitio.
La capacidad de cuestionarse
Un buen SEO duda con método. No toma como verdad lo que ve en un tuit. Contrasta fuentes, mide y decide con calma. Si algo sube, busca si hubo otro cambio en paralelo. Si algo baja, revisa causa raíz antes de actuar. Cuestionarse evita soluciones caras a problemas falsos. También frena el sesgo de confirmación, tan común en datos. No se trata de desconfiar de todo. Se trata de poner a prueba cada idea. Y permitir que el dato te cambie la opinión.
Para ejercitarlo, aplico estos pasos simples:
- Defino la pregunta antes de abrir la herramienta.
- Reviso al menos dos fuentes de datos.
- Busco contraejemplos que desafíen mi hipótesis.
- Documentó qué decidí y por qué, para futuras revisiones.
La paciencia
SEO paga, pero no paga en dos días. Los cambios tardan en asentarse y medir. La impaciencia rompe buenas tácticas a medio camino. La paciencia te ayuda a elegir batallas con cabeza. Te hace planear por trimestres, no por horas. Te vuelve más claro al hablar con dirección y ventas. Fijas expectativas realistas y evitas promesas vacías. Mientras esperas, no te quedas quieto. Priorizas lo que sí puedes mover hoy. Así el plan avanza, aunque el ranking llegue después.
Para cultivarla, suelo hacer esto:
- Definir hitos semanales, mensuales y trimestrales.
- Observar cohortes y ventanas de atribución más largas.
- Crear “checkpoints” para decidir si sigo o giro.
- Comunicar avances intermedios con claridad y sin humo.
La escucha
Sin escucha, el SEO trabaja a ciegas. Escucho al cliente, a ventas y a soporte. Ahí descubro objeciones reales y palabras que la gente usa. La escucha me muestra el lenguaje del mercado, no del producto. También me ayuda a decir no cuando el plan no tiene sentido. Escuchar trata de entender la meta de negocio, no solo tráfico. Con eso, ajusto el plan a márgenes, stock y tiempos. La escucha reduce fricción con otras áreas. Y mejora la calidad de cada pieza que publicas. Menos relleno, más intención real.
Para hacerlo constante, me apoyo en:
- Reuniones cortas con ventas para revisar preguntas comunes.
- Análisis de chat, llamadas y tickets reales.
- Encuestas simples en páginas clave con dos o tres preguntas.
- Glosarios vivos de términos que usa el cliente final.
La intuición
La intuición no es magia. Es experiencia comprimida en señales rápidas. Surge tras ver cientos de casos y métricas. Te ayuda a detectar algo raro antes del informe. Te guía cuando el dato es escaso o ruidoso. Intuición no reemplaza al análisis, lo inicia. Te dice dónde mirar primero y qué excluir. También evita perder tiempo en ideas sin futuro. Se afina con práctica, no con frases bonitas. Y se corrige con la verdad del resultado.
Para entrenarla, hago lo siguiente:
- Reviso postmortems y comparo con mi primera impresión.
- Hago “pre-mortems” antes de cambios grandes.
- Anoto señales débiles que vi y qué pasó después.
- Busco mentoría y contraste con otros ojos.
La ética
La ética marca el límite del juego. No todo lo que sube, conviene. Alineo riesgo, marca y plazo con el cliente. Explico opciones, impacto y posibles efectos colaterales. Evito atajos que dañen a la marca a largo plazo. Soy claro con lo que sé y lo que no sé. Si algo falla, lo digo y lo arreglo. La ética construye confianza y contratos duraderos. También evita pendientes que luego asustan al equipo legal. Elegir bien hoy ahorra dolores mañana.
Para operarla en el día a día, aplico:
- Políticas claras de enlaces y contenidos.
- Revisión legal y de marca en temas sensibles.
- Transparencia total en reportes y costos.
- Registro de decisiones con contexto y responsables.
La pedagogía
SEO sin pedagogía no escala. Toca explicar temas complejos con palabras simples. Traduzco métricas a impacto de negocio claro. Muestro casos y comparo con ejemplos del propio sitio. Evito jerga cuando no suma. Enseñar crea aliados en producto, dev y ventas. Reduce fricción y acelera cambios. Un cliente que entiende, decide mejor y confía más. La pedagogía también ordena mis ideas. Si no lo puedo explicar fácil, aún no lo entiendo.
Para enseñar mejor, me apoyó en:
- Tableros con pocas métricas, pero accionables.
- Modelos visuales para explicar intención de búsqueda.
- Guías de estilo para autores y devs.
- Sesiones cortas de preguntas y respuestas mensuales.
El rigor
Sin rigor, el plan se desarma. El rigor es método, registro y control de calidad. Uso checklists y flujos claros para cada entrega. Documento cambios, dueños y fechas. Versiono robots, sitemaps y plantillas. Reviso redirecciones y estado del crawl con orden. El rigor evita sorpresas y retrabajos costosos. Permite que otro tome el relevo sin caos. Y hace que el equipo rinda con menos estrés. La creatividad vive mejor dentro de un marco claro.
Para sostenerlo, uso prácticas simples:
- Checklists por tipo de tarea con dueños definidos.
- Control de cambios con comentarios y evidencias.
- QA técnico y de contenido antes de publicar.
- Revisiones quincenales del backlog y prioridades.
La humildad
SEO cambia y nadie lo domina por completo. La humildad te mantiene aprendiendo cada semana. Te permite decir “no sé, lo investigo”. Te abre a feedback real sin ponerte a la defensiva. Te ayuda a reconocer sesgos y errores a tiempo. También te hace compartir crédito con el equipo. Con humildad, el cliente confía más en tu criterio. Porque ve honestidad, no poses. Esa actitud atrae mejores proyectos y aprendizados.
Para mantenerla viva, hago esto:
- Registro fallas y lo aprendido en un repositorio abierto.
- Pido auditorías cruzadas entre equipos.
- Asisto a demos de otras áreas para entender su mundo.
- Reviso supuestos viejos cada trimestre.
La polivalencia
El buen SEO conecta disciplinas. Sabe de técnica, contenido, enlaces y datos. Entiende algo de UX, CRO y analítica. Habla con dev en su idioma y con ventas también. No necesita ser experto en todo. Pero sí lo bastante para coordinar y priorizar. La polivalencia evita cuellos de botella. Te permite ver el sistema completo y sus límites. Y alinea SEO con PPC, CRM y PR sin choque. Con esa visión, cada acción rinde más.
Para ampliarla, sigo este plan:
- Rotación de tareas entre frentes de trabajo.
- Capacitaciones cortas y prácticas por rol.
- Proyectos mixtos con metas compartidas.
- Lectura semanal de casos fuera de SEO.
Cómo vivo estas cualidades en OCTOPUS
En OCTOPUS, estas cualidades no son un afiche. Son parte del día a día. He visto cómo, con ellas, marcas avanzan. Lo mismo con pymes que hoy venden mejor que nunca. Trabajo con curiosidad, duda con método y paciencia. Escucho, uso mi intuición y cuido la ética. Enseño al cliente y mantengo el rigor en cada entrega. Camino con humildad y aprendo de otras áreas. Así conecto SEO con ingresos reales y medibles.
Mis reglas personales siguen vigentes y me guían:
- Ser apasionado. La energía se nota y contagia.
- Tener voz. Expresar ideas con datos y respeto.
- Dar, dar, dar. Valor antes que venta.
- Participar e innovar. Menos queja, más propuesta.
- Cuidar la tribu. Equipo primero, ego después.
- Ideas siempre. Probar, medir y repetir.
- Ser una marca. Coherencia en cada punto de contacto.
Si quieres llevar estas ideas a tu proyecto, hablemos. Podemos revisar tu situación y armar un plan claro. Sin promesas vacías. Con pasos, dueños y métricas que importan. Eso es lo que mejor sé hacer.
